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Aceite de los llanos de Gredos

El CLIMA Y EL ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA

El clima es uno de los factores más decisivos en el ciclo del olivo, determinando tanto el rendimiento como la calidad del aceite final en cada cosecha. El árbol de olivo atraviesa varias fases durante el año y cada una de ellas necesita unas condiciones meteorológicas específicas para garantizar la excelencia del fruto y un adecuado desarrollo agronómico.

Fase 1: Reposo invernal

Durante el invierno, el olivo entra en un estado de letargo o reposo vegetativo. El frío es esencial en esta etapa porque ayuda a la planta a acumular reservas ya romper la latencia, lo que preparará al olivo para una brotación vigorosa en primavera. Un invierno seco o con temperaturas anormalmente suaves puede retrasar este proceso.

Fase 2: Brotación y floración (primavera)

Cuando aumentan las temperaturas y hay suficiente humedad en el suelo, el olivo activa la brotación y las primeras hojas. La floración requiere temperaturas suaves y lluvias moderadas. Excesos de calor o heladas tardías pueden reducir el cuajado y la producción de aceitunas.

Fase 3: Cuajado del fruto

Tras la floración, el clima determina cuántas flores se convierten realmente en aceitunas. En esta etapa, evitar el estrés hídrico es vital, así que las lluvias suaves o el riego controlado favorecen un cuajado óptimo. Altas temperaturas o sequía pueden provocar la caída de frutos recién formados.

Fase 4: Desarrollo y engorde del fruto (verano)

Con el fruto ya formado, el olivo necesita calor moderado, muchas horas de sol y humedad controlada. El riego de apoyo, en caso de sequía, ayuda a que la aceituna aumente de tamaño sin perder calidad. Olas de calor extremo o un verano muy seco pueden limitar el desarrollo del fruto y la acumulación de aceite.

Fase 5: Maduración y envero (otoño)

Durante la maduración, el clima óptimo es un otoño fresco, con lluvias ligeras para evitar la deshidratación y facilitar que la aceituna llegue turgente al momento de la recolección. Es fundamental evitar las lluvias intensas justo antes de la cosecha para prevenir enfermedades y facilitar la recolección mecánica. En esta etapa, el descenso de temperaturas nocturnas mejora los perfiles sensoriales del aceite de oliva virgen extra.

Fase 6: Recolección

Justo antes de la cosecha, tener suelo húmedo facilita la recolección mecánica y reduce el riesgo de caída o golpes del fruto. Llover unos días antes de la recolección puede ser muy beneficioso, pero es importante evitar tormentas demasiado intensas para no aumentar la incidencia de hongos o podredumbre.

Entre las montañas de Gredos, en pleno corazón de Ávila, nace un aceite de oliva virgen extra marcado por la fuerza de la naturaleza. La orografía singular de este enclave, con suelos pedregosos y un clima de contrastes, imprime carácter a cada oliva, transformando su esencia en un producto de calidad extraordinaria. La altitud favorece una maduración lenta, conservando aromas y matices únicos. Nuestro aceite refleja la identidad de la tierra: fresco, equilibrado y con un sabor único que solo la sierra de Gredos puede conferir. Un regalo natural que eleva la experiencia del auténtico aceite de oliva virgen extra.