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Aceite de oliva virgen extra ecológico

¿Caduca el aceite de oliva?

¿Caduca el aceite de oliva?

La caducidad del aceite y, más exactamente, en su nivel superior, el aceite de oliva virgen extra, es un tema recurrente que el consumidor medio se plantea con asiduidad. Por ello, desde Aceites Los Llanos de Gredos queremos despejar, en la medida de lo posible, las dudas que pudieran surgir a este respecto por medio del presente artículo, titulado:¿Caduca el aceite de oliva?

En primer lugar, hemos partir de la diferencia entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente.

Esta primera se encuentra en los alimentos perecederos, como lo son la carne, el pescado, las hortalizas. Esta fecha nos indica hasta cuando podemos consumir un producto de forma segura, sin que pueda suponer un riesgo para la salud. Pasado dicho tiempo su consumo puede acarrear en la persona que lo consume un problema de salud más o menos importante.

En cambio, cuando hablamos de fecha de consumo preferente, nos indica hasta que momento un producto conserva todas sus propiedades iniciales. Ahí radica la diferencia principal entre ambas, en este caso el producto podrá consumirse sin riesgo para la salud, pero no conservará todas sus propiedades organolépticas.

Es importante indicar que el aceite de oliva virgen o virgen extra no tiene fecha de caducidad, no siendo considerado como alimento perecedero.

El uso de dicho producto pasada su fecha de consumo preferente puede suponer que se vea alterado su sabor con respecto al momento de elaboración del mismo. Lo dicho anteriormente puede suponer una modificación de su perfil sensorial, pero no conlleva, necesariamente, que se encuentre en mal estado.

En consonancia, el paso del tiempo y las condiciones de conservación alteran sus cualidades, el aceite de oliva virgen extra ve reducido sus atributos positivos, siendo posible la aparición de ciertos atributos menos “recomendables”, consecuencia de su oxidación. Sería posible encontrar cierta sensación de mayor en algunos aceites «viejos» o el rancio en su sabor.

Para establecer la fecha de consumo preferente o recomendada se han de tener en cuenta varios aspectos, a continuación, indicamos los de mayor transcendencia:

 

    • El tiempo pasado entre el momento de elaboración y el de envasado: a priori se podría pensar que ese tiempo transcurrido entre la elaboración y el envasado no tiene mayor importancia, en cambio, si lo tiene ya que la evolución natural del AOVE de acelera.

    • La variedad de aceituna: la variedad de la fruta tiene gran incidencia en su fecha de consumo preferente. Por ello, ciertas variedades, entre las que se encuentran la picual, tienen mayor resistencia a la oxidación, manteniendo sus cualidades optimas un mayor tiempo.

No podemos olvidar, que ya nuestros antepasados conservaban el aceite de oliva de un año para otro, siendo apto para el consumo humano. Si bien, recordemos que, no mantenía todos sus beneficios y sabor intactos.

Como hemos dicho, el aceite de oliva virgen extra es un producto no perecedero y, por tanto, no caduca. Sin embargo, el paso del tiempo deteriora y oxida este zumo natural de aceitunas, el cual no contiene conservantes añadidos más que sus propios antioxidantes.

No caduca, pero sí que “se pone malo”, aunque esto no es del todo cierto. La fecha de consumo preferente es un indicador de que nuestro aceite ha podido perder calidad y parte de sus propiedades organolépticas iniciales, es decir, puede que se haya deteriorado y tenga un sabor raro.

A pesar de que aun habiendo pasado la fecha de consumo preferente no existe ningún riesgo para la salud por consumir aceite de oliva virgen extra, debemos probarlo para saber si el producto está en buen estado o no. La fecha de consumo preferente es orientativa y puede que nuestro AOVE aún esté en condiciones óptimas cuando ya ha pasado esa fecha o puede que se haya deteriorado cuando aún no ha pasado esa fecha.

De todas formas, ¿cómo sabemos si un aceite de oliva está en buen estado o no? Probándolo. Aquí entran en juego tres factores claves:

  • Indicadores visuales. El aceite de oliva tiene tonos verdosos o dorados. Cualquier otra gama cromática te estará dando pistas de la pérdida de propiedades del aceite.
  • Indicadores gustativos. Si al probarlo notas cierta acidez, significa que los antioxidantes del aceite se han diluido y han aumentado los ácidos grasos, afectando así a su calidad.
  • Indicadores olfativos. Si al olerlo notas ciertos olores a rancio o a barniz incluso, estarás ante otro aspecto relevante para saber si el aceite de oliva está caducado.

En definitiva, el aceite de oliva virgen extra no caduca, simplemente ve alteradas sus propiedades y características con el transcurso del tiempo.